Los pasajeros reportan un servicio gravemente degradado en todas las dimensiones operativas. Los vehículos son viejos y sucios, sin cumplir con los estándares internacionales de transporte; en una ocasión se proporcionó un tipo de vehículo incorrecto sin compensación ni ajuste adecuado. El comportamiento del personal es universalmente criticado por ser grosero y irrespetuoso, sin orientación al servicio al cliente ni disposición para atender quejas. La falla más crítica es la fiabilidad: los viajes se cancelan con solo una hora de antelación mediante SMS, sin explicación ni compensación, dejando a los pasajeros varados e imposibilitados de llegar a sus destinos. Los servicios a bordo están completamente ausentes: no hay WiFi, aire acondicionado ni inodoros funcionales. Los estándares de limpieza son deficientes en todos los vehículos, y la comunicación administrativa es inexacta, con información incorrecta sobre los puntos de recogida y entrega. Las mejoras prometidas en los puntos de transferencia no se cumplieron. En general, la aerolínea falla sistemáticamente en cumplir con los estándares básicos esperados de los servicios internacionales de autobuses, manteniendo precios comparables a los de proveedores de calidad.
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