SAV.O.BUS presenta una experiencia de pasajeros altamente polarizada. Por un lado, los conductores son frecuentemente elogiados por su profesionalismo, cortesía y atención a las necesidades de los pasajeros, y los vehículos suelen ser elogiados por su comodidad y limpieza. El personal orientado al servicio ayuda con el equipaje y crea un ambiente de viaje amigable. Sin embargo, una parte significativa de los pasajeros reporta fallos operativos críticos: recogidas poco fiables con cancelaciones sin previo aviso, un servicio al cliente poco receptivo y subidas de precios anunciadas con escasa antelación. Muchas quejas se centran en rutas engañosas: reservas publicitadas como servicio directo se cumplen con transbordos intermedios no programados, obligando a los pasajeros a esperar horas en centros de transferencia o a cruzar fronteras a pie en condiciones adversas. Otras preocupaciones incluyen la sobreventa sistemática más allá de los límites de capacidad declarados, largos retrasos con tiempos de viaje reales muy superiores a los estimados, pausas insuficientes para ir al baño en rutas largas y una mala gestión del equipaje. El problema más grave es la desconexión entre los términos del servicio prometidos (lugar de entrega, tipo de ruta, límites de pasajeros) y la entrega real, junto con la incapacidad o falta de voluntad del personal de despacho para proporcionar comunicación previa sobre los cambios.
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