Trigor ofrece una experiencia para los pasajeros muy inconsistente, marcada por desafíos operativos significativos. Aproximadamente una quinta parte de los viajeros informan de viajes satisfactorios con asientos cómodos, personal amable y servicio puntual, pero más de la mitad se enfrentan a fallos graves. La queja más frecuente es el fallo del aire acondicionado durante los meses de verano, dejando a los pasajeros atrapados en un calor sofocante. Las averías mecánicas son lo suficientemente frecuentes como para dejar a los viajeros varados durante horas en reparaciones en la carretera. Los fallos de comunicación son sistemáticos: las cancelaciones se notifican con un preaviso mínimo, los cambios de ruta y las conexiones inesperadas ocurren sin avisar a los pasajeros, y los retrasos no se informan hasta que los pasajeros contactan con la empresa.
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