Los pasajeros que utilizan con frecuencia este transportista se encuentran con viajes incómodos e poco fiables. La experiencia en el vehículo es especialmente mala: los autobuses suelen ser viejos o estar en mal estado, con asientos que no se reclinan, espacio mínimo para las piernas y dudosa limpieza. Muchos pasajeros tienen que estar de pie durante horas (se han reportado casos de hasta 7+ horas) debido al exceso de reservas. No hay control climático: los vehículos no tienen aire acondicionado a pesar del calor extremo. A bordo no hay ni WiFi, ni enchufes, ni baños funcionales. El interior suele ser desagradable por los malos olores y los insectos.
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